No existe un tiempo preciso para la ejecución de nuestros deseos. No. Ella ha corrido mucho por satisfacer caprichos infames: entra y sale gente de su vida y de su cuerpo que ha preferido, sin proponérselo, la memoria selectiva. Y no por insatisfacción o vergüenza; es sólo la purga que su mente exige. No hay fechas ni horas, detalles, chistes recortados, poses pre estudiadas. No hay recuerdos del coqueteo previo o conversaciones posteriores. Solo la música e imágenes recurrentes guían sus actos. Otra piel, Ojos Rojos, Un millón de años luz; el roce de reconocimiento, las conversaciones en la cama, la felación, el cunnilingus. Nunca existió un pero hasta que le tocó perdonarle la vida a un dios extraviado entre los placeres terrenales solo por su hermosa desnudez.
Pequeño princeso, ella tenía tanta hambre y tu pusiste las sábanas de mantel.
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